Hay que poner en valor el esfuerzo y coraje de los
trabajadores y trabajadoras del sector que con su unidad de acción han
hecho posible impedir el despido de 1.134 personas y una rebaja
salarial cercana al 40%.
Tras una intensa negociación, que
comenzó en la tarde del viernes y se prolongó hasta bien entrada la
madrugada, patronal y sindicatos (CCOO, CGT, UGT) llegaron a un principio de acuerdo
para el Convenio Colectivo. En un ejercicio de responsabilidad, los
sindicatos han optado por congelar los salarios durante los 5 años de
vigencia del nuevo convenio y consolidar en tablas los incrementos
salariales que se adeudaban a los trabajadores de las subidas pactadas
para los años 2012 y 2013. Estos dos factores han sido los más
importantes de la negociación de la parte económica en cuanto al brutal
recorte salarial planteado inicialmente cercano al 40%. Este acuerdo
quedaba vinculado a que hubiera una solución satisfactoria en el
Expediente de regulación de empleo.
Al día siguiente comenzaron las últimas reuniones de las mesas de negociación de los EREs presentado por las empresas, con los 1134 despidos encima de la mesa. Faltaba despejar la otra incógnita de la ecuación que podría solucionar el conflicto. CCOO llegó incluso a abandonar la reunión al considerar que no había una voluntad real de negociar sino que se pretendía desarmar lo acordado el día anterior. Tal vez las empresas con la ayuda de las medidas tomadas por la alcaldesa se sentían más respaldadas y habían retomado el discurso de importantes quitas a los trabajadores.
Al final llegó el principio de acuerdo: el ERE se transformaba en un ERTE, tal y como CCOO ya anunció el pasado día 11 de octubre como una posible solución al conflicto.
Las empresas no realizarán despidos, y, en su lugar, se llevará a cabo un ERTE de 45 días por año trabajado, bajas incentivadas con 28-29 días por año trabajado, excedencias de cinco o diez años cobrando, respectivamente, el 50% o el 75% del sueldo bruto de un año y una mayor flexibilidad en las vacaciones.
Lo que ha quedado patente en este conflicto es que algunos estaban interesados en que Madrid hubiera una huelga de limpieza, para beneficiarse económicamente de la solución del conflicto, pero la huelga de barrenderos y jardineros de Madrid se convirtió en algo más, en un conflicto social de primer orden. La alcaldesa tomó la decisión de poner en "estado de sitio" un derecho fundamental como es la huelga a lo que CCOO respondió con una demanda en los juzgados por vulneración del derecho de huelga. Madrid se encuentra con dos servicios mínimos paralelos trabajando a la vez.
Las pretensiones desorbitadas e injustificables de las empresas, unidas a la falta de responsabilidad y lamentable gestión del conflicto por parte del Ayuntamiento, han abocado a la ciudad de Madrid a soportar una situación que ni trabajadores ni ciudadanos deberían haber sufrido. Habría que estudiar la responsabilidades políticas, así como las de las direcciones de las empresas implicadas, para futuras contrataciones con la administración y tomar decisiones al respecto. Trabajadores y ciudadanos no deben pagar las consecuencias de espurios intereses económicos que han prevalecido sobre el servicio público en sí, como ha ocurrido en este caso.
En la asamblea de trabajadores que se celebro ayer tarde, y que por volumen de asistentes, ha tenido que dividirse en cuatro al no encontrar un local que diese cabida a siete mil personas simultáneamente, se ha decidido por mayoría absoluta aceptar los preacuerdos que permitirán la firma del Convenio Colectivo y la retirada de los ERES presentados por la patronal.
Con esta decisión se procede a la desconvocatoria de Huelga indefinida en el Sector de Limpieza Viaria y Jardinería de la ciudad de Madrid, por lo que los trabajadores se reincorporarán al servicio con total normalidad en el turno de la noche.
Hay que poner en valor el esfuerzo y coraje de los trabajadores y trabajadoras del sector que con su unidad de acción han hecho posible impedir el despido de 1.134 personas y una rebaja salarial cercana al 40%.
Al día siguiente comenzaron las últimas reuniones de las mesas de negociación de los EREs presentado por las empresas, con los 1134 despidos encima de la mesa. Faltaba despejar la otra incógnita de la ecuación que podría solucionar el conflicto. CCOO llegó incluso a abandonar la reunión al considerar que no había una voluntad real de negociar sino que se pretendía desarmar lo acordado el día anterior. Tal vez las empresas con la ayuda de las medidas tomadas por la alcaldesa se sentían más respaldadas y habían retomado el discurso de importantes quitas a los trabajadores.
Al final llegó el principio de acuerdo: el ERE se transformaba en un ERTE, tal y como CCOO ya anunció el pasado día 11 de octubre como una posible solución al conflicto.
Las empresas no realizarán despidos, y, en su lugar, se llevará a cabo un ERTE de 45 días por año trabajado, bajas incentivadas con 28-29 días por año trabajado, excedencias de cinco o diez años cobrando, respectivamente, el 50% o el 75% del sueldo bruto de un año y una mayor flexibilidad en las vacaciones.
Lo que ha quedado patente en este conflicto es que algunos estaban interesados en que Madrid hubiera una huelga de limpieza, para beneficiarse económicamente de la solución del conflicto, pero la huelga de barrenderos y jardineros de Madrid se convirtió en algo más, en un conflicto social de primer orden. La alcaldesa tomó la decisión de poner en "estado de sitio" un derecho fundamental como es la huelga a lo que CCOO respondió con una demanda en los juzgados por vulneración del derecho de huelga. Madrid se encuentra con dos servicios mínimos paralelos trabajando a la vez.
Las pretensiones desorbitadas e injustificables de las empresas, unidas a la falta de responsabilidad y lamentable gestión del conflicto por parte del Ayuntamiento, han abocado a la ciudad de Madrid a soportar una situación que ni trabajadores ni ciudadanos deberían haber sufrido. Habría que estudiar la responsabilidades políticas, así como las de las direcciones de las empresas implicadas, para futuras contrataciones con la administración y tomar decisiones al respecto. Trabajadores y ciudadanos no deben pagar las consecuencias de espurios intereses económicos que han prevalecido sobre el servicio público en sí, como ha ocurrido en este caso.
En la asamblea de trabajadores que se celebro ayer tarde, y que por volumen de asistentes, ha tenido que dividirse en cuatro al no encontrar un local que diese cabida a siete mil personas simultáneamente, se ha decidido por mayoría absoluta aceptar los preacuerdos que permitirán la firma del Convenio Colectivo y la retirada de los ERES presentados por la patronal.
Con esta decisión se procede a la desconvocatoria de Huelga indefinida en el Sector de Limpieza Viaria y Jardinería de la ciudad de Madrid, por lo que los trabajadores se reincorporarán al servicio con total normalidad en el turno de la noche.
Hay que poner en valor el esfuerzo y coraje de los trabajadores y trabajadoras del sector que con su unidad de acción han hecho posible impedir el despido de 1.134 personas y una rebaja salarial cercana al 40%.
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