
Los empresarios siguen empecinados y están seguros de conseguir una nueva rebaja del coste del despido.
Esto lo justifican argumentando que actualmente el coste del mismo desincentiva la contratación y supone un freno a la creación y mantenimiento del empleo, considerando necesaria y fundamental una nueva reforma.
Dicho así y ante la actual situación de desempleo no es de extrañar que esta idea cuaje entre millones de trabajadores que secuestrados por el desempleo y la desesperación, necesitan una salida urgente y para ello están dispuestos, como probablemente lo estaríamos todos a aceptar cualquier condición por injusta que esta fuera siempre que pudiéramos mal respirar laboralmente.
Sabedores de esto, empresarios y sectores financieros no están dispuestos a soltar el mordisco y aprietan ocultando en el lenguaje cuestiones fundamentales.
Es difícil argumentar que la actual regulación laboral, o la anterior a la última reforma es un problema a la hora de crear empleo o de permitir a las empresas desprenderse de él. Con estas regulaciones laborales se crearon y de ello presumen unos y otros (PP y PSOE más los permanentes o coyunturales apoyos de CIU, PNV o CC) más de 6.000.000 de empleos entre el periodo 1996-2007 al igual que en el periodo que va desde el segundo semestre del año 2007 hasta la fecha de hoy, se han destruido más de tres millones de puestos de trabajo sin que parezca que las empresas hayan tenido muchas dificultades en despedir aunque parece que esto aún les sabe a poco, por tanto esta no parece ser la cuestión de fondo aunque así se presente.
Hay que aclarar primero que tipo de despido piden que se abarate, ya que en una empresa se puede despedir en el periodo de prueba sin que el empresario tenga que justificar tal despido, se puede despedir también por causas disciplinarias, pero en este caso el empresario ya tiene que demostrar dicha causa y el trabajador puede acudir a la jurisdicción social para rebatirlo.
Existen los despidos objetivos para cuando las empresas ante determinadas dificultades o necesidades de adaptación a su sector de actividad, necesitan un ajuste de sus plantillas, por causas económicas, tecnológicas o de la producción. En este caso, estos despidos ya tienen un coste de 20 días por año, tal y como reivindican los empresarios, su inconveniente para ellos, es que estas causas las tienen que argumentar ante la autoridad laboral y si no son suficientemente justificadas, estos despidos se considerarán improcedentes, es decir, injustificados y sin causa para ejecutarlos y hacer perder el empleo a los trabajadores.
Son estos los despidos improcedentes, para los cuales los empresarios piden una rebaja de su coste y su reducción de 45 días por año y hasta 42 mensualidades a 20 días por año y 12 mensualidades rebajando de manera sustancial así su indemnización cuya diferencia quedará en manos del empresario y no del trabajador despedido de manera improcedente. Esta y no otra es parte principal batalla de los empresarios para rebajar los costes laborales.
La otra parte de la batalla es descausalizar el despido, para así poder el empresario despedir libremente sin más atadura o justificación que su propia voluntad, dado que en el caso de declararse el despido “improcedente” es al empresario, aún cuando no pueda alegar causa real para el despido, al que la legislación le permite optar por readmitir al trabajador o indemnizarlo y liquidar así la relación laboral.
Considerando esta segunda causa es evidente que el fin último empresarial, es acabar con cualquier tipo de indemnización por despido más allá de devengar los salarios pendientes, por lo que esta reforma no es más que otro escalón más de esa aspiración que cada día ven más cerca y detrás de esta, vendrán otras reformas hasta que por fin puedan decir su más que ansiada frase a los trabajadores de, “tome la cuenta y no vuelva más”.
Desde el movimiento obrero del Partido Comunista rechazamos rotundamente tal reforma, por constituir la misma una pérdida de derechos básicos de los trabajadores, por ser inútil para la creación de empleo al constituirse a través de ello únicamente un nuevo trasvase de rentas del trabajo a rentas empresariales y una grave desregulación del derecho en el trabajo.
Es fundamental por ello que los trabajadores se organicen fuertemente mediante sus organizaciones sindicales y su participación política en el partido comunista cuyo fortalecimiento es necesario para abrir una nueva vía de organización política y social del país, que sea capaz de poner en pie a los millones de trabajadores, que hoy como única alternativa, tienen perder sus derechos en el trabajo.
Los felicito por la tan buena informacion sobre despidos laborales
ResponderEliminarEs impresionante lo buena inforamcion que tiene esta pagina sobre los despidos de los trabajadores. gracias
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