Deseado desde siempre por los sectores empresariales, se aborda en esta nueva reforma laboral anunciada por el gobierno la práctica liquidación del derecho de los trabajadores a la negociación colectiva, al permitir a las empresas que prevalezcan los acuerdos de las mismas frente a los de sector o ámbito territorial.Con conocer mínimamente la composición del tejido empresarial español uno encuentra las razones que a ello llevan.
Del aproximado 1.210. 000 empresas registradas en el país, 944.067 lo son de menos de 6 trabajadores, es decir el 78% del total.
No es tampoco casualidad, que en las empresas de menos de 6 trabajadores no sea obligatorio que se constituya representación legal ni se tengan que elegir delegados de personal, tal y como establece el Estatuto de los trabajadores en su Titulo II, Capitulo 1 Art. 61 y siguientes.
Para cualquiera que conozca mínimamente el mundo empresarial y las relaciones con los trabajadores, se hace bastante difícil creer, que los trabajadores de una empresa de 2, 3 o hasta 6 empleados, están en condiciones iguales a quien les asalaria y tiene la capacidad de organización del trabajo, la capacidad de decisión contractual y es propietario de la empresa.
El erigirse en estas empresas como representante de los trabajadores, reivindicando mejoras para todos, suele constituirse en incertidumbre de permanencia en la empresa, si además se conoce filiación del trabajador a cualquier Organización Sindical ya es garantía de ser despedido.
Hasta ahora, la única manera de llevar derechos a estos trabajadores es mediante una negociación equilibrada, a través precisamente de los Convenios Sectoriales o de ámbito territorial, lo que obliga a todas las empresas a cumplir estos requisitos en los ámbitos pactados, llegando esos acuerdos a todos los trabajadores, estén afiliados o no, tengan representación o no.
Esto que algunas organizaciones empresariales y el actual gobierno ven como un inconveniente, no solo se traduce en una garantía para todos los trabajadores, sino que también lo es para los empresarios de ese sector, al regular en los costes laborales, también la competencia, para que la misma lo sea a cargo de la propia actividad empresarial y no a cargo de los salarios.
Permitir lo contrario, traerá con toda seguridad, una rebaja de las condiciones de los trabajadores, en especial en aquellas empresas que no sean competitivas, que terminaran por deteriorar todo el sector.
Podemos preguntarnos si esto que plantean sobre los derechos de los trabajadores en la reforma de la Negociación Colectiva, se permitiría, por ejemplo, en los sectores financieros, es decir, que aquellos bancos que así lo consideraran, se pudieran descolgar de las condiciones establecidas para todo el sector financiero, estableciendo sus propios criterios………
Desde el movimiento obrero del partido comunista, no solo rechazamos dichas reformas sino que las mismas están condenadas al fracaso y terminarán deteriorando los derechos de los trabajadores, empobreciéndolos y empobreciendo el tejido productivo apostando por la precariedad en unas arenas movedizas que terminaran por ahogar al que entre en ellas. Llamamos por ello, a todos los trabajadores a rechazar tal reforma y a organizarse. La pasividad alimenta la explotación de los que callan siendo el camino para progresar la organización y defensa de aquellos que como único bien tenemos nuestra capacidad de trabajar. Aceptar estas reformas es depreciarnos no solo como trabajadores sino como personas debiendo recordar a los empresarios y sectores políticos afines a estas reformas (PP, PSOE, CIU, PNV, CC) que el salario paga el trabajo pero no compra al trabajador que sigue siendo un sujeto de derecho.
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