martes, 24 de enero de 2012

REFORMA LABORAL - ¿POR ACUERDO ENTRE LAS PARTES?

Sabido es que el dialogo es la mejor manera de resolver los conflictos y las discrepancias entre distintas partes, pero sabido es también, que para que esto sea así, debe haber equilibrio e igualdad negociadora entre las mismas.
Estos días, acuciados por los organismos internacionales y las presiones internas, se insta para que rápidamente se produzcan reformas, reformas de calado, reformas de lo que ahora llaman el mercado de trabajo, lo que ya delata el concepto del trabajo de una de las partes.

Hay que recordar que esta será la séptima reforma laboral y que desde que se promulgo el Estatuto de los Trabajadores hemos salido a una reforma de lo que los empresarios llaman el “mercado de trabajo  cada 5 años, lo que hace de las condiciones laborales de los trabajadores y sus derechos en las empresas, una de las leyes más reformadas de la legislación española y que a más ciudadanos afecta.
Cada reforma prometió lo mismo, la creación de empleo y la mejora del sistema productivo, de la misma manera que se justifico la necesidad de la adecuación de la legislación laboral a los nuevos tiempos, como si la misma datara del siglo XII, en el que por cierto no existían ni los derechos laborales ni los humanos, lo que ya si existían eran los intereses económicos.

Cada reforma trajo también lo mismo, más precariedad, más rotación del empleo temporal, mayor incremento de la diferencia entre los salarios y los beneficios empresariales, menor intervención de los trabajadores en el desarrollo productivo de las empresas y un tejido empresarial débil y escuálido que cae como un castillo de naipes al primer soplo. De nada parecen servir los miles de millones de euros gastados por el erario público en convertir este país en el que mayor número de Km tiene de autovías y autopistas o el de convertirse también  en el de mayor número de Km de vías de alta velocidad cuando se acabe el corredor mediterraneo.
Desde la reforma laboral del año 2010 hemos cosechado medio millón de desempleados más y en este persistir en el error, se lleva nuevamente a las organizaciones de los trabajadores a un calendario de reformas pedida a gritos solo por una de las partes, (empresarios sector financiero y sus representantes políticos).

Han marcado nuevamente el tiempo, el ritmo y los temas de fondo de la negociación a tratar (Negociación Colectiva, coste del despido, flexibilidad interna en las empresas, control de las bajas por enfermedad, descuelgue de los convenios, etc) no consta que en este proceso haya temas que se correspondan a la iniciativa sindical o marcados por la agenda de los mismos ni tampoco que este gobierno esté dispuesto a legislar por ellos unilateralmente.
Con estas mimbres es difícil que esta negociación se pueda llamar tal, ya que se corresponde a los intereses de una de las partes y a la que la otra, acude a regañadientes y en extrema debilidad, intentando salvar los pocos muebles que les quedan a sabiendas que van a intentar defender los derechos de la mayoría social del país, Los trabajadores, que son los mismos que han legitimado al actual gobierno con una de las mayores cotas de representatividad de la democracia.
Las otras Organizaciones Sindicales, no presentes en la mesa de negociación tampoco son capaces hoy de movilizar con  contundencia como `para hacer temblar los pilares y las recetas económicas actuales.

Con estas, podrá haber acuerdo, o no……. pero lo que no habrá en ningún caso son las condiciones para que este se produzca en igualdad de condiciones y que el resultado sea la legítima defensa de los intereses de las partes, por lo que no es difícil adivinar hacia donde se inclinará el platillo de la balanza. Seguramente al día siguiente dirán lo que dijeron otras veces................Que las reformas laborales no crean empleo.

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