Parece que no basta que lo
advirtiéramos, hasta que lo reconoce el propio verdugo, sus palabras entonces caen con toda crudeza
entre aquellos que hoy ven amenazada su situación laboral al haber facilitado
la reforma laboral el despido universal, fácil y barato para todos los
trabajadores.
Por ello la CEOE, advierte de este “efecto” de la reforma laboral, que permite despedir casi con absoluta
causalidad, mediante despidos procedentes, con una indemnización de 20 días por
año y hasta 12 mensualidades como máximo, a la práctica totalidad de los
trabajadores.
¿Qué sentido tiene para un empresario conservar a sus trabajadores si los puede sustituir por otros con menos costes en salarios y cotizaciones?, pues esto es lo que manifiestan, eso sí, advirtiendo al Gobierno que estos trabajadores de los que se están desprendiendo y que les va a suponer la mejora de los costes empresariales a cargo de los laborales , a quien sí va a costar más caro es a las prestaciones por desempleo, al ser trabajadores que a lo largo de los años y fruto de la negociación de los Convenios Colectivos consiguieron elevar su masa salarial y por tanto sus bases de cotización sobre las que se calcula entre otras cosas estas prestaciones.
Y es que la avaricia, la pereza y
la soberbia son los grandes pecados capitales de la patronal Española, a la que
el patriotismo se le acaba donde empieza el dinero. La avaricia porque buscan
el beneficio rápido y fácil “agarra el dinero y corre”, la pereza porque se muestra incapaz de innovar,
investigar, generar valor a su propia actividad, convertir a sus empleados en
fuente de desarrollo a través de la formación y la implicación en un proyecto
empresarial y la soberbia que le impide
ver el desarrollo común como necesidad para su propio desarrollo.
Lo que no quiere decir la
patronal, es que estos trabajadores de los que le está siendo tan rentable
desprenderse para mejorar la cuenta de sus empresas, son avocados a la
exclusión laboral y condenados muchos de ellos a situaciones realmente
dramáticas, que sí en un contexto normal tienen difícil inserción laboral en
uno, en el que para este año se espera alcanzar los seis millones de
trabajadores sin empleo, supone un mazazo mortal.
Quienes deberían tomar nota de
esto más que los empresarios, deberían ser los trabajadores, a los que las
políticas de los hasta ahora dos partidos gobernantes han convertido en
mercancía descarnada sobre la que cargar
los ajustes y los sacrificios económicos.
Quizás sí los trabajadores se atrevieran a escribir la
historia con su propia letra y a ponerse en la centralidad del desarrollo
social y laboral y ser los protagonistas
políticos de esos cambios, ello les traería con seguridad un futuro más
esperanzador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario