Es ya común que las empresas trasladen la gestión de la incapacidad por enfermedad común, accidente de trabajo y enfermedad profesional a las Mutuas, bajo la justificación de un mejor seguimiento y gestión de estas contingencias.
La realidad suele ser muy distinta, por ello traemos el extracto de la entrevista que se hace a Aurelio Duque, Vicepresidente de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria en la publicación "Por experiencia" dedicada a la salud laboral de los trabajadores.
Las peores previsiones parece que amenazan con cumplirse. Si echas la vista atrás, ¿qué puedes decirnos de la situación actual?
El servicio y la atención sanitaria que recibe el trabajador por parte
de las mutuas se han deteriorado mucho en este tiempo. Parecía que las
mutuas iban a proporcionar una mejor y más rápida atención sanitaria a
la población trabajadora y no ha sido así. Las cosas han ido a peor.
Antes, por lo menos, conseguíamos que las mutuas adelantaran las pruebas
al trabajador, por lo que el diagnóstico se podía hacer con más rapidez
y se acortaba el proceso. O, en su defecto, enviaban al enfermo a
rehabilitación, por lo que la patología osteomuscular, la más común, era
mejor tratada. Ahora no conseguimos ni eso: llamas a un médico de la
mutua para que le haga unas pruebas al trabajador y te dice que tiene un
cupo máximo de radiografías y resonancias, etc., y no puede hacerse
cargo de más pruebas. De la forma más descarada priman los criterios
económicos sobre los criterios de salud. Y eso es un fraude a los
trabajadores y al Estado, porque las mutuas reciben transferencias
directas de la Seguridad Social, precisamente para hacer eso que no
hacen.
¿Y qué hacen ahora las mutuas si no agilizan ni pruebas ni tratamientos?
Lo que vemos todos los días es que las mutuas se dedican a pedir un
informe al médico de familia sobre el trabajador de baja a través del
inspector de zona del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Te he
traído ejemplos. En este informe me piden que dé el alta a un trabajor
de 40 años que ha sufrido un infarto de miocardio alegando que se le han
practicado una serie de pruebas y piensan que no está afectada su
capacidad para trabajar. Tengo 10 días para contestar a esa propuesta:
generalmente mi respuesta es negativa, porque solo en un 10% de los
casos el trabajador está en disposición de reincorporarse y yo le habría
dado el alta aunque no lo pidiera la mutua. Muchas veces nos piden que
demos el alta a enfermos que todavía están pendientes de pruebas
diagnósticas fundamentales y tratamientos rehabilitadores. Por ejemplo, a
este trabajador que le dio un infarto y que la mutua considera
recuperado, el cardiólogo le hizo una primera prueba –prueba de esfuerzo
cardíaco– y vimos que no era capaz de realizar esfuerzos físicos en
situaciones similares al estrés que tendría que soportar en el trabajo.
Estamos pendientes de una segunda prueba y yo, como médico, no puedo
darle el alta hasta disponer de los resultados de esa prueba y comprobar
que se encuentra en óptimas condiciones para reincorporarse a su puesto
de trabajo.
Con la reforma que pretende el gobierno, las mutuas van a tener la
potestad de dar el alta sanitaria si el médico no contesta su
propuesta, ¿qué supone esto?
En primer lugar, nos dan menos
tiempo para responder a los médicos de familia a la propuesta de alta de
la mutua. Donde antes teníamos diez días ahora tenemos cuatro. Además, a
nuestro silencio le dan la categoría de respuesta, es decir, si el
médico no contesta, al trabajador le dan el alta, cosa que antes no
podían hacer sin nuestra firma. Con el nivel de saturación que hay en
las consultas, el 90% de los médicos no va a poder contestar en cuatro
días. Al final, la mutua lo que quiere es la potestad de dar el alta
saltándose al médico de cabecera. Y ¿cómo se consigue eso?, poniendo un
plazo muy corto de respuesta y dándole al silencio del médico el
significado de aceptación del alta. Lo que va a ocurrir es que se van a
judicializar los procesos, el trabajador se encontrará con el alta y
tendrá que acudir a los juzgados para defender su derecho a la salud y
pagar por ello.
Si ahora son las mutuas las que persiguen a
los médicos para que emitan el alta, con esta reforma ¿serán los
trabajadores los que perseguirán al médico para que informe?
No,
no creo. Los trabajadores no se van ni a enterar. Simplemente se
encontrarán con que están de alta. Ahora tampoco se enteran de que las
mutuas nos han enviado una propuesta de alta. La mayoría de las veces
soy yo quien le informo al paciente de que he recibido una propuesta de
alta y la he contestado
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