domingo, 29 de septiembre de 2013

MUTUAS. La privatización de la gestion de la enfermedad de los trabajadores

Es ya común que las empresas trasladen la gestión de la incapacidad por enfermedad común, accidente de trabajo y enfermedad profesional a las Mutuas, bajo la justificación de un mejor seguimiento y gestión de estas contingencias.

La realidad suele ser muy distinta, por ello traemos el extracto de la entrevista que se hace a Aurelio Duque, Vicepresidente de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria en la publicación "Por experiencia" dedicada a la salud laboral de los trabajadores.

Las peores previsiones parece que amenazan con cumplirse. Si echas la vista atrás, ¿qué puedes decirnos de la situación actual? 

El servicio y la atención sanitaria que recibe el trabajador por parte de las mutuas se han deteriorado mucho en este tiempo. Parecía que las mutuas iban a proporcionar una mejor y más rápida atención sanitaria a la población trabajadora y no ha sido así. Las cosas han ido a peor. Antes, por lo menos, conseguíamos que las mutuas adelantaran las pruebas al trabajador, por lo que el diagnóstico se podía hacer con más rapidez y se acortaba el proceso. O, en su defecto, enviaban al enfermo a rehabilitación, por lo que la patología osteomuscular, la más común, era mejor tratada. Ahora no conseguimos ni eso: llamas a un médico de la mutua para que le haga unas pruebas al trabajador y te dice que tiene un cupo máximo de radiografías y resonancias, etc., y no puede hacerse cargo de más pruebas. De la forma más descarada priman los criterios económicos sobre los criterios de salud. Y eso es un fraude a los trabajadores y al Estado, porque las mutuas reciben transferencias directas de la Seguridad Social, precisamente para hacer eso que no hacen. 

¿Y qué hacen ahora las mutuas si no agilizan ni pruebas ni tratamientos? 

Lo que vemos todos los días es que las mutuas se dedican a pedir un informe al médico de familia sobre el trabajador de baja a través del inspector de zona del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Te he traído ejemplos. En este informe me piden que dé el alta a un trabajor de 40 años que ha sufrido un infarto de miocardio alegando que se le han practicado una serie de pruebas y piensan que no está afectada su capacidad para trabajar. Tengo 10 días para contestar a esa propuesta: generalmente mi respuesta es negativa, porque solo en un 10% de los casos el trabajador está en disposición de reincorporarse y yo le habría dado el alta aunque no lo pidiera la mutua. Muchas veces nos piden que demos el alta a enfermos que todavía están pendientes de pruebas diagnósticas fundamentales y tratamientos rehabilitadores. Por ejemplo, a este trabajador que le dio un infarto y que la mutua considera recuperado, el cardiólogo le hizo una primera prueba –prueba de esfuerzo cardíaco– y vimos que no era capaz de realizar esfuerzos físicos en situaciones similares al estrés que tendría que soportar en el trabajo. Estamos pendientes de una segunda prueba y yo, como médico, no puedo darle el alta hasta disponer de los resultados de esa prueba y comprobar que se encuentra en óptimas condiciones para reincorporarse a su puesto de trabajo.

Con la reforma que pretende el gobierno, las mutuas van a tener la potestad de dar el alta sanitaria si el médico no contesta su propuesta, ¿qué supone esto? 

En primer lugar, nos dan menos tiempo para responder a los médicos de familia a la propuesta de alta de la mutua. Donde antes teníamos diez días ahora tenemos cuatro. Además, a nuestro silencio le dan la categoría de respuesta, es decir, si el médico no contesta, al trabajador le dan el alta, cosa que antes no podían hacer sin nuestra firma. Con el nivel de saturación que hay en las consultas, el 90% de los médicos no va a poder contestar en cuatro días. Al final, la mutua lo que quiere es la potestad de dar el alta saltándose al médico de cabecera. Y ¿cómo se consigue eso?, poniendo un plazo muy corto de respuesta y dándole al silencio del médico el significado de aceptación del alta. Lo que va a ocurrir es que se van a judicializar los procesos, el trabajador se encontrará con el alta y tendrá que acudir a los juzgados para defender su derecho a la salud y pagar por ello.

Si ahora son las mutuas las que persiguen a los médicos para que emitan el alta, con esta reforma ¿serán los trabajadores los que perseguirán al médico para que informe? 

No, no creo. Los trabajadores no se van ni a enterar. Simplemente se encontrarán con que están de alta. Ahora tampoco se enteran de que las mutuas nos han enviado una propuesta de alta. La mayoría de las veces soy yo quien le informo al paciente de que he recibido una propuesta de alta y la he contestado

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