Tal y como se lleva advirtiendo durante los últimos meses, hoy pueden decaer las condiciones laborales que regulan 1.300 Convenios Colectivos que afectan a casi 1. 900.000 trabajadores que quedan a merced del capricho empresarial.
La última des-reforma laboral, regalo a los empresarios el retorno a un sistema de relaciones laborales propio del feudalismo, en la que se otorga al "señor" ahora llamado empresario, la potestad de desvincularse unilateralmente de cualquier condición pactada con los trabajadores, de modificar cualquier condición laboral como la distribución de la jornada, el horario o el centro de trabajo y las retribuciones sin más molestia que la de comunicarlo por escrito y justificarlo mínimamente. Pero no poco con eso, esta norma de destrozo de los derechos de los trabajadores liquido la ultra-actividad de los Convenios Colectivos limitando el mantenimiento de las condiciones pactadas por los trabajadores a un periodo máximo de un año salvo pacto (esto sí de las partes), es decir que los "señores" llamados ahora empresarios quieran.
El objeto de los Convenios Colectivos es garantizar una condiciones justas en el trabajo, mediante un acuerdo entre las partes, bajo el principio de corresponsabilidad y buena fé contractual, de tal modo que de la actividad en la empresa y en relación a lo que en la misma se produzca se permita un reparto equilibrado de las ganancias, en forma de salario, inversión en formación, salud laboral y conciliación laboral y familiar junto con las inversiones por parte de la empresa en la mejora de los procesos de la propia actividad innovación y desarrollo de la misma. A través de los convenios se ha conseguido hacer emerger en este país lo que hoy conocemos como clase media, que no es una clase per-sé, e independiente de la actividad productiva como se pretende hacer creer a veces, sino son los trabajadores que mediante el sistema de negociación colectiva se han beneficiado de esta distribución de la renta producida.
En cualquier empresa con dificultades siempre se han podido modificar las condiciones contempladas en los Convenios, eso sí mediante pacto y acuerdo de quienes lo suscribieron, en cumplimiento del principio que lo pactado "obliga a quien lo pacto" ya que en caso contrario, como sucede ahora, se rompen los principios más básicos del derecho.
hoy vemos como la avaricia empresarial descarga la falta de productividad empresarial en los salarios de los trabajadores que como resultado obtiene la trituración de lo conocido como clase media y por tanto la contracción de toda la economía ante la devaluacion de los salarios y la total incertidumbre laboral en la que el despido es totalmente libre, lo pactado en el contrato carece de valor, ya que puede ser unilateralmente modificado o directamente resuelto y desecho por un despido que aunque se demostrara injusto pone al trabajador de patitas en la calle.
Deshacer esta barbaridad se convierte en tarea urgente, ya que no habrá salida de la crisis para los trabajadores de persistir y consolidarse estas condiciones. Para ello, que los trabajadores aborden la representación política de sus intereses, que les son propios y que se corresponden a la mayoría de la ciudadanía de este país se convierte en la tarea más urgente.
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