domingo, 11 de agosto de 2013

LOS DERECHOS SINDICALES EN EL MUNDO -2- ARABIA SAUDITA (el gran aliado de occidente)



El Código Laboral no otorga a los trabajadores el derecho a formar sindicatos, negociar colectivamente ni hacer huelga, y todo aquel que trate de formar un sindicato puede ser despedido o  encarcelado.

Abusos muy graves contra trabajadoras del hogar: La legislación laboral adoptada en 2005 sigue excluyendo a 1,5 millones de trabajadoras del hogar. Las embajadas de los países asiáticos de donde son originarias registran cada año miles de quejas de trabajadoras del hogar que se ven obligadas a trabajar de 15 a 20 horas al día, siete días a la semana, a veces sin recibir ninguna remuneración. 

Las trabajadoras del hogar son a menudo víctimas de privaciones de libertad y alimento, de abusos sexuales y psicológicos y de palizas a manos de sus empleadores. En junio, por ejemplo, tras recibir una denuncia de los vecinos, las autoridades encontraron a una trabajadora del hogar originaria de Sri Lanka retenida contra su voluntad en casa de sus empleadores desde hacía 14 años sin recibir salario alguno.

Las autoridades no fomentan que se presenten denuncias, dado que muchas veces no se les da curso, o incluso se limitan a deportar a las víctimas de casos de explotación sin llevar a cabo una investigación a fondo. En septiembre, un tribunal de apelación anuló una sentencia de tres años de prisión que había sido dictada contra una empleadora saudita por haber torturado a su empleada del hogar de origen indonesio, Sumiati Mustapa.

Tras la decapitación en junio de una trabajadora del hogar indonesia de 54 años, que había sido declarada culpable de asesinato por haber apuñalado a su patrona después de haber sufrido abusos prolongados durante años, Indonesia decretó una moratoria respecto al envío de trabajadores/as para emplearse en el servicio doméstico en Arabia Saudita. Las autoridades sauditas, por su parte, dejaron de emitir visados a los trabajadores/as del hogar procedentes de Indonesia y Filipinas, a causa de las crecientes tensiones con esos dos países.

Unos 8,3 millones de migrantes están empleados legalmente en Arabia Saudita, y constituyen entre el 90 y el 95% de la mano de obra en el sector privado. Muchos son víctimas de numerosas explotaciones, algunos en condiciones análogas a la esclavitud. En muchos casos, los trabajadores y trabajadoras migrantes sufren abusos por parte de las agencias de contratación, que les prometen mucho más de lo que reciben una vez llegan a Arabia Saudita.

El sistema de kafala (patrocinio) vincula el permiso de residencia de los trabajadores migrantes a la buena voluntad de sus empleadores. Un migrante no puede cambiar de empleador ni abandonar el país sin el acuerdo por escrito de su primer empleador o garante. Este sistema favorece los abusos, como la confiscación del pasaporte por parte del empleador, el trabajo forzoso, la retención de salarios, etc. El patronazgo y la lentitud de los procedimientos judiciales hacen que un trabajador migrante en conflicto con su empleador se encuentre en un callejón sin salida: no puede seguir trabajando ni tampoco volver a su país. Pese a la confiscación de su pasaporte, algunos se escapan y acuden a buscar asistencia a sus embajadas. Un periódico indonesio reveló que entre el 19 de septiembre y el 24 de octubre, el Consulado de Indonesia en Jeddah había emitido 4.550 documentos de viaje a trabajadores/as que se habían fugado del domicilio de sus empleadores luego de no haber sido remunerados o tras haber sufrido otros abusos. Se trata esencialmente de trabajadoras del hogar y chóferes.

                 ( texto del informe anual sobre violaciones de los derechos sindicales de la OIT)

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