Reproducimos el artículo de Consuelo Navarro, Secretaria de la Unión Intercomarcal L´Alacantí-Les Marines de CCOO.
Cómo empezar un artículo de opinión revisando lo realizado y mirando
hacia un futuro ¿incierto? 2013 ha sido un año plagado de conflictos
laborales, sociales y políticos, y, aún así, muchas personas se siguen
preguntando dónde hemos estado los sindicatos. Los sindicatos andamos
remando a fuerza de impulso en un mar donde se pasa de la marejada a la
mar gruesa llegando hasta la montañosa, pero así tiene que ser porque
para eso estamos y porque somos parte de la sociedad. Y sí, seguimos
ahí, con una afiliación a la que vamos a cuidar más, con nuestra
representación, tanto unitaria como sindical y con una clase trabajadora
a la que hay que seguir organizando porque es la única forma de plantar
cara al capital, sí al capital. Puedo empezar denunciando que en 2013
han recortado 33.000 millones de euros en pensiones y se han inyectado a
la banca 36.000 millones de un dinero público que no aparece en la
economía real y que no se recuperarán. Recortes en todo el sector
público. Empiezo denunciando que las grandes empresas y fortunas
representen el 72% del fraude fiscal, y que 30 familias manejen la
riqueza del país.
En 2014 añadamos el empobrecimiento fruto de la reducción salarial
por la reforma laboral del PP, del desempleo, de las subidas de las
facturas del gas, luz, agua, IBI, comida, medicamentos y otros copago.
El objetivo de esta ofensiva capitalista es acabar con las conquistas
que la clase trabajadora organizada ha logrado estos años. Éste es el
escenario actual y de futuro a pesar de los que tratan de convencernos
que salimos de la recesión con palabrería gratuita para agradar a una
Troika que insiste en que el gobierno profundice en los recortes.
La ciudad de Alicante y comarca ha afrontado conflictos como el de la
puesta en venta de ALCOA y el anuncio de cierre de CEMEX, en los que
CCOO y los comités de empresa, negociando al límite, bajo el histórico
chantaje capitalista de “o pierdes derechos o pierdes el empleo”, actúan
responsablemente y exigen a quien corresponde que no se desmantele el
tejido industrial, ahí sigue Cemex y Alcoa. Pero nada les parece
suficiente: también van a por el transporte urbano de la comarca, el
TAM, con un conflicto en el que se han escenificado espantadas de
Consellería y desencuentros políticos y de liderazgo que provocaron la
convocatoria de huelga en Masatusa y La Alcoyana y que gracias a la
organización sindical de la plantilla se rescataron los 65 empleos
amenazados, y ahí continúan trabajando desde la cooperación y
solidaridad de las plantillas y ciudadanía.
Pero continúa el planificado deterioro de nuestros servicios públicos
como Sanidad o Educación, las movilizaciones a lo largo del 2013 han
sido de las más numerosas gracias a estar promovidas por plataformas
unitarias compuestas por sindicatos, AMPAS, partidos políticos y otras
asociaciones, como en la huelga del 23 de octubre, y que siguen
generando una marea donde la comunidad educativa en su conjunto pone por
delante la defensa de la educación pública, de calidad y en valenciá,
diciendo mil veces NO a la LOMCE. Las movilizaciones del sector de la
discapacidad y dependencia en sus vertientes laboral y social, sectores
donde las plantillas no cobran sus salarios, ven sus condiciones
laborales degradadas junto a la indefensión de las familias y usuarios
ante decisiones políticas donde se les castiga con impagos de las
prestaciones y repagos injustos. También ha sido el año del cierre de
la RTVV con un boicot decretado por el mismo gobierno que recurre a la
arbitrariedad y a las mentiras para tratar de justificar su incapacidad
para afrontar su deterioro y corrupción evidenciada en sus propias
filas.
El 2014 no se queda atrás, comienza con una huelga de la limpieza
viaria recién finalizada y que fue consecuencia de la cerrazón patronal a
negociar y mantener un convenio colectivo eficaz desde hace 30 años. Un
conflicto en el que tanto los trabajadores/as como los sindicatos
integrantes del comité de empresa han padecido interferencias e
intromisiones inexplicables con el fin de que el conflicto no se
resolviera en un plazo menor, donde el Ayuntamiento de Alicante ha
tenido un papel fangoso, malmetiendo al comité y esquiroleando una
huelga por las gónadas hinchadas de alguien: así gobierna el PP nuestra
ciudad. Pero aviso, esto no ha terminado, CCOO denunciaremos estas
actuaciones, no vamos a estar impasibles mientras un derecho
fundamental, el de huelga, es pisoteado e interferido por los poderes
públicos.
La ofensiva del capital sigue, ahora, con una multinacional como
Coca- Cola y un ERE que afecta a 1.250 trabajadores/as en todo el estado
y que conlleva el cierre de cuatro plantas, la de Alicante incluida.
CC.OO hemos denunciado que este ERE es ILEGAL y exigimos su NULIDAD, al
tiempo que la plantilla se moviliza en la planta y en la ciudad. Una
ciudad, una comarca, que pierde tejido industrial porque gobierno y
empresas apuestan por un patrón productivo en el que el empleo sea
buscar empleo.
El despropósito de la administración es tan grave que mantiene a
9.000 trabajadores/as sin cobrar salarios e indemnizaciones del FOGASA
desde hace 15 meses. Denunciamos una situación que esconde un claro
deterioro del servicio público, privatizando parte de la gestión y
abandonando a su suerte a la gente, a los currantes.
El listado es interminable, a los despidos se unen los impagos de
salarios, los descuelgues o inaplicaciones de los convenios colectivos,
que, a veces, se negocian si existe representación sindical y otras
imponen ésta a unas plantillas sin información ni la organización
necesaria para afrontar estos problemas. Los sindicatos realizamos una
labor que, seguro, puede ser mejorada, pero que es incuestionable en
muchos sectores donde la responsabilidad en el mantenimiento del empleo y
de la actividad económica está siendo sostenida por los
trabajadores/as. La reforma laboral pretende debilitarnos al tocar la
negociación colectiva, línea de flotación del sindicalismo de clase, y
que afrontamos con la capacidad de negociación ligada al conflicto y la
movilización.
El escenario en este año seguirá conflictivo, seguro, ya que harán
falta al menos 15 años para recuperar los tres millones seiscientos mil
puestos de trabajo perdidos; como dice Toxo, el gobierno parece haber
decretado el fin de la crisis pero el paro, el empobrecimiento imparable
de la clase trabajadora y la ciudadanía está ahí, en nuestros propios
hogares, en nuestras familias. Salir de la recesión como anuncia el
gobierno no significa salir de la crisis. La propaganda de gobiernos
conservadores -conservadores de un sistema económico injusto- y
organizaciones empresariales apunta a que “los sin” tengamos cada vez
menos, hasta quedarnos sin nada. Nuestra alternativa es apostar por los
necesarios cambios sociopolíticos y económicos, en el que la fuerza
principal sea la capacidad de organización de la clase trabajadora y la
sociedad en su conjunto, otra economía, otra forma de gobernar
respetando los principios fundamentales del estado social, democrático y
de derecho. Podemos redistribuir la riqueza pero para ello hay que
acabar con los explotadores, los que pervierten la democracia. Y en el
espacio concreto, micro, las políticas de las administraciones locales
no pueden pasar por someterse a dictados superiores porque a quienes
deben servicios es a la ciudadanía, por eso hemos dicho y decimos que la
ley de racionalización y sostenibilidad de la administración local (
demagogia hasta en la nomenclatura) es un ataque a la ciudadanía que
mercantiliza la democracia más cercana.
El sindicalismo de clase, CC.OO entre ellos, pasa por seguir
priorizando a las personas, pasa por seguir reivindicando los servicios
públicos como garantes en la lucha contra la desigualdad social; pasa
por continuar en las empresas organizando a nuestra afiliación y a la
clase trabajadora; pasa por trabajar desde lo colectivo apartando el
individualismo que esta sociedad de consumo impone; pasa por ser
transparentes en lo que hacemos y gestionamos; pasa por ser contundentes
con los que la pifian dentro y fuera de nuestra estructura sindical;
pasa por defender la democracia en las empresas y en la sociedad; pasa
por hacer oídos sordos a los que se mueven por vendettas y reputaciones
personales cuando censuran nuestra acción sindical y posicionamiento
sociopolítico. Y pasa porque en Alicante tengamos en el horizonte de
nuestras decisiones la movilización sindical y social sostenida con un
objetivo, la defensa del empleo, la creación de trabajo decente y de un
marco de relaciones laborales justas, por ejemplo.

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