Hoy se ha debatido en el Congreso, la proposición no de Ley de la Comisión de Empleo y Seguridad Social interpuesta por la Izquierda plural en la que se pedía la intervención del Gobierno para que paralizara el ERE que supone el cierre de varias plantas de producción de Coca -Cola entre ellas la de Alicante y el despido, jubilación o traslado forzoso de más de 1200 trabajadores.
Una vez más el PP hace gala de la defensa de los intereses empresariales y coloca el empleo como un elemento secundario de estos. Excusas manifestadas por la diputada del PP Carmen Álvarez, en las que expresa, que "desde la reforma laboral por ellos impuesta no se puede intervenir en esta clase de despidos porque incitan a incumplir la ley y están fuera de lugar" dejan bien a las claras las prioridades de los populares, por tanto si alguno de los trabajadores de esta empresa con grandes beneficios y ningún tipo de escrúpulo esperaba encontrar un resquicio de esperanza en el Gobierno, ya sabe que en el caso de los trabajadores este Gobierno mantiene grandes distancias con sus intereses, situación laboral y por tanto no piensa mover un dedo en su defensa.
La situación por la que atraviesan estos trabajadores y la posibilidad de una solución satisfactoria, hubiera estado únicamente en el necesario equilibrio político, que hubiera podido impedir la imposición de las dos últimas reformas laborales (PSOE, PP), que se constituyen en las reglas del juego, de obligado cumplimiento en el mundo laboral y que actualmente marcan que los empresarios siempre ganan, que en el terreno de las empresas tienen absoluta impunidad para despedir o para desregular de manera unilateral cualquier condición laboral.
El capitalismo es una dictadura para los trabajadores, en él, carecen de toda libertad y en él, los empresarios a través del pago del salario, se convierten en sus propietarios, disponiendo del tiempo y la salud de los trabajadores y marcando a su antojo las condiciones económicas de los mismos. Ser productivos, cumplir con los objetivos de la empresa de manera que se obtengan importantes beneficios, no es garantía, tal y como desgraciadamente vemos en este caso, para mantener la estabilidad en el trabajo o tener una expectativa que nos proteja frente al despido
Desde el PCE-PCPV insistimos en la necesidad que los trabajadores se organicen políticamente para que sus intereses, los que les son propios, se puedan defender de manera real y se conviertan en el centro de la actividad de Gobierno que nos conduzca a una sociedad encaminada al pleno empleo.
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