Aún retumban las palabras recogidas por todos los medios de comunicación en el "desayuno informativo" organizado por el club internacional de prensa, en el que la actual presidenta del circulo de empresarios ha vuelto a marcar posiciones que orienten al Gobierno sobre el modelo de derechos laborales que desean para los trabajadores de este país.
Y aunque ya queda poca capacidad de sorpresa frente a este tipo de declaraciones, no deja de ser sorprendente que las mismas no tengan consecuencias ni severos reproches que les hagan sonrojarse de vergüenza.
Piden sin ningún tipo de rubor que los trabajadores con poca formación sean contratados por debajo de los mínimos legales que se establecen para las relaciones laborales, parece desconocer que las relaciones de trabajo están reguladas en función de las categorías profesionales y la cualificación necesaria para desarrollarlas. No estaría mal por tanto que ya que está preocupada por la formación de los trabajadores, indicara a sus colegas que cuando soliciten personal para sus empresas, para desarrollar funciones laborales que no necesitan cualificación especifica para desarrollar la actividad laboral y sin embargo solicitan titulados con dos o tres idiomas, les cotizaran por el grupo 1 y al menos por la base mínima legal correspondiente.
Pero de lo más deleznable de sus palabras es el desprecio y el desdén con el que se ha referido a los jóvenes que no tienen titulaciones especificas más allá de la obligatoria a la hora de calificarles como NINIS y "mano de obra que no vale el salario que se les paga y que se les obliga a pagar aunque no valgan para nada".
Entendemos estas palabras en la doble intención de dar un toque de atención al Gobierno para que tome medidas y ejecute esa nueva vuelta de tuerca a los derechos de los trabajadores por un lado y en la intención de arrastrar aún más por lo más enfangado del lodazal a los trabajadores y que asuman, que o se venden como esclavos o no vuelven a trabajar.
En esa linea continua marcando el camino y vuelve a solicitar un nuevo abaratamiento del despido, rebajando sustancialmente el ya rebajado despido improcedente actualmente situado en 33 días por año de indemnización, debiendo recordar que este despido es un despido sin causa, injustificado e injusto y carente de razón objetiva para despedir y es aún más grave cuando la reforma laboral, les permite despedir prácticamente a la carta.
Vuelve a atacar a las organizaciones de representación de los trabajadores para pedir que la negociación colectiva dependa únicamente de cada empresa que "ya se encargaran allí de llegar a acuerdos con los trabajadores", poniendo de manifiesto su aversión a la participación de los trabajadores en sus propios intereses y a sus organizaciones. Pero debería sustancialmente recordar una cosa que es esencial en el desarrollo de la empresa cuando uno pretende llamarse empresario, que obedece al principio por el que, para que una empresa sea viable, lo debe ser por su actividad empresarial y por los productos o servicios que desarrolla y no por pagar salarios miserables y tener condiciones propias del siglo III. ya que de este modo la empresa se convierte en un cáncer para la economía que termina acabando con las empresas viables y que desincentiva la innovación y el desarrollo. Por ello la Negociación Colectiva con las Organizaciones Sindicales, además de poner orden dentro de un sector de la actividad económica, regulando las condiciones laborales, sirve de vacuna anti-cancerígena contra las empresas parasitarias que pretenden sacar ventaja de la explotación más miserable.
Pero de lo más despreciable de las declaraciones, es la manera en la que se ha dirigido a los trabajadores en desempleo a los que se ha referido como "parásitos subsidiados". Parece desconocer que las prestaciones por desempleo salen de las cotizaciones de los trabajadores y que las que pagan los empresarios salen de los rendimientos que produce el trabajo, siendo por tanto un derecho que se ejerce cuando la ineficacia de la actividad empresarial, si no no la estafa o la codicia, lleva a seis millones de personas a perder su empleo,
Desde el área de Movimiento Obrero del PCE-PCPV, no podemos por más que rechazar y lamentar que la representación empresarial en este país sea propia de los traficantes de esclavos, además de ineficaz a la hora de servir de activador de la economía para generar empleo en condiciones justas y decentes, de manera que se pueda vivir dignamente del trabajo.
Por ello nos reiteramos en la necesidad de una severa re-estructuración de la economía del país en la que se recuperen para los ciudadanos los sectores estratégicos de la economía de manera que se afiancen los pilares necesarios para garantizar el estado social y de derecho y la economía se dirija a desarrollo de la población y no al enriquecimiento de unos pocos. Para ello los trabajadores en su conjunto, deben dejar de esperar que la solución venga de quien les roba y les explota y confiar en sus propias fuerzas. Ahí estamos los Comunistas

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