La trituradora por la
que los dos últimos Gobiernos han pasado los derechos de los trabajadores después de las dos últimas reformas
laborales están a punto de dejar a millones de trabajadores a partir del mes de Julio sin regulación de
sus Sectores o Empresas y bajarlos al suelo del Estatuto de los Trabajadores
en el que se quedarán con el derecho básico, perdiendo así cualquier logro
durante años de negociación, pasando ese diferencial nuevamente a las manos del
empresario.
A esto se llega bajo la excusa de dar mayor flexibilidad al sistema de negociación y
evitar despidos (precariedad sería más adecuado).
La realidad plasma que el objetivo no era ni lo uno ni lo
otro. Llevaban los empresarios más de 20 años soñando con destruir la ultra-actividad
de los Convenios Colectivos, ese mecanismo que articulaba, una vez expiraba su
vigencia, el mantenimiento de los derechos de todos los trabajadores, haciendo
necesaria una negociación real entre las partes.
Ahora las reformas dan un año para la negociación entre
trabajadores y empresarios, pasado este año los Convenios en cuestión, decaen
en su efectividad pasando a depender del Convenio Sectorial si lo hubiera y en su caso directamente al Estatuto de los
trabajadores.
Hay que tener en
cuenta para entender la trampa empresarial lo siguiente: La reforma no solo
destruye la ultra-actividad de los Convenios, también permite la desvinculación
unilateral del mismo por parte del empresario, su modificación y la prevalencia
del de la propia empresa, todo ello sin el anteriormente necesario acuerdo
entre quien suscribió el Convenio y la aprobación, previa justificación, de la Autoridad Laboral.
Esto deja a la exclusiva voluntad del empresario toda
posibilidad de desarrollo de una negociación que sustituye el derecho en el
trabajo por el paternalismo empresarial, no existiendo de este modo tal y como
reconoce la propia Constitución Española la “negociación efectiva entre las partes”.
Desde las reformas hay casi dos millones de desempleados más,
los trabajadores ven caer todos sus
derechos como un castillo de naipes soplado por un niño y el miedo a ser despedidos
los pone en disposición de aceptar cualquier condición por injusta y humillante que sea.
Hoy ante esta situación, se abre la
posibilidad de dar una prorroga a la Negociación Colectiva. Las Organizaciones
de los trabajadores piden un año y los empresarios instados por la Ministra que
habla con la virgen parecen dispuestos a dar seis meses más.
En cualquier caso solo derogar las dos últimas reformas
laborales y mandarlas al olvido de los despropósitos podrá poner las bases del
reequilibrio de las relaciones entre los trabajadores que sufren en sus
espaldas todo el peso de un ajuste económico, que han provocado en gran parte
los que se sientan enfrente de la mesa y no tienen que hacer nada más que
esperar para verlos claudicar.
Nada equilibrado puede salir de una correlación de fuerzas
totalmente desequilibrada.
José J. Oliva, Área movimiento Obrero del PCE de
Alicante
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